Huérfanos
El domingo último, el ballotage de la elecciones a jefe de gobierno, decretaron mucho mas que el triunfo de Rodríguez Larreta para la jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
El triunfo exiguo del Pro, no ha sepultado las posibilidades de Macri a la presidencia, sin embargo, sí ha determinado que cualquiera que sea el triunfador, el mismo Macri, Scioli o el mas improbable Massa, la línea de gobierno, resultará exactamente la misma.
Y por sobre todo, es lo que elige y prefiere el electorado, o sea, todos nosotros.
Esa línea estará ligada a la continuidad del populismo, el estatismo, el asistencialismo y las diferentes formas del clientelismo político por medio de subsidios y planes sociales.
Scioli nunca ocultó ser la continuidad del modelo K, decano de la utilización clientelar del estado, Massa, originalmente de la Ucedé, y después peronista, es parte de ese aparato llamado partido justicialista que puede ser de derecha y de izquierda simultáneamente, y siempre ser instrumento populista, y por último Macri, ansioso por amalgamarse con todo lo que una república moderna debería no ser.
Se apresuró el actual jefe de gobierno, que manifiesta ser el cambio y que se especializa en no explicar ni decir nada, a mostrarse estatista y subsidiador, con lo cuál desmintió a cualquiera que pudiera tildarlo de liberal o privatizador de derechas.
Alguno dirá que miente sólo por un puñado de votos, pero si así fuera no haría de él un político creíble, mas bien seguiría profundizando su perfil de "un político como los demás", taimado y falso.
El resto de los candidatos, Sanz, Carrió, De La Sota, Rodríguez Saa, Stolbizer, etc. o son peronistas o compiten por mostrarse cada cuál mas progresista argumentando justicia social y reparaciones históricas, como si el peronismo o el progresismo no estuvieran gobernando hace 12 años en continuado.
Hasta la estrellita del momento, el carilindo Lousteau, ex funcionario de Scioli en la presidencia del banco Provincia, y ex funcionario de los Kirchner, eyectado del ministerio de economía de un shot en el traste, se regodea de ser muy progre.
A esto, sumemos a todos los candidatos de los diversos partidos de izquierda, que dejan a quienes creémos que el progresismo ya ha fracasado en el mundo entero, huérfanos de toda alternativa tan siquiera centrista, ya no liberal.
Macri, Scioli, Massa, o cualquier otra alternativa nos conducen a una inevitable continuidad, tal vez con algunos matices, de un modelo que no promueve la competencia, el trabajo como medio de progreso ni la inteligencia como detonador de oportunidades.
La economía podrá mejorar un poco con cualquiera de ellos, pero la Argentina seguirá dejando pasar el tren de la historia, y quedará sumida nuevamente en una nueva frustración histórica.
Eso sí, bien progresistas y modernos, como prefiere la gente.
Nos esperan creo yo, años de mediocridad, atraso y orfandad.
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